Fundadores de Concepto MK: “La base era importar productos y ser diferenciador de los competidores”
Decidió romper con la inercia y crear algo propio, algo que tuviera alma. Así nació Concepto MK, desde una mesa en su casa, rodeada de cajas, muestras y sueños demasiado grandes para un living. No sabía entonces que el vecino que la veía ir y venir —el mismo que luego sería su marido— terminaría sumándose a esa pequeña locura.
Con sus hijos ayudando entre risas y carreras, la improvisada oficina se convirtió en bodega, luego en otra, y después en un espacio propio donde un equipo pequeño hacía de todo y cuidaba cada detalle como si fuera el primero. La apuesta inicial fue atrevida: una línea propia de sales gourmet que buscaba transformar el regalo corporativo en algo que se sintiera especial. Tablas de madera, piedra, artesanos chilenos, identidad. Una marca con propósito.
Y entonces ocurrió lo impensado. En una feria en Chile, una conversación casual con un coordinador indio abrió una puerta insólita: una invitación con todo pagado a la feria de decoración más grande de India. Allá, en ese universo de materiales nobles, pasillos interminables y diseño sublime, los sentaron en primera fila junto a compradores de marcas gigantes del mundo. Fue un punto de quiebre. El momento en que todo encajó.
Después vinieron tiempos duros: estallido social, pandemia, incertidumbre. Pero también fue la oportunidad para reinventarse. Así nació Casa CMK, la marca pensada para llevar al público la misma esencia que había transformado su historia: diseño, nobleza, propósito.
Hoy, Concepto MK sigue avanzando con la misma fuerza que tuvo aquel primer día en la mesa del living. Con la convicción de crear regalos que no se olvidan, piezas que cuentan historias y detalles que realmente conectan. Una empresa que, sin quererlo, terminó construyendo mucho más que objetos: construyó un camino propio.