Pablo Castillo, Fundador de Pinturas Krack: “Estuvimos un año encerrados en un laboratorio hasta conseguir un producto viable”
Pintaba muros en la calle cuando aún era mal visto, cuando el graffiti no era arte, sino delito. Pablo Castillo descubrió los sprays en el colegio, a comienzos de los 2000, cuando su hermano llegó con la idea de inventarse un nombre, una chapa, y salir a dejarla en las calles. Así nació su vínculo con el muralismo y el rap, dos pasiones que lo acompañaron incluso cuando estudiaba sociología. Pero había algo más fuerte que los libros: el impulso de expresarse, de marcar con color un espacio que no lo invitaba, pero que él decidía habitar.