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Antes de partir a la nieve, tu auto también necesita abrigarse: Consejos para revisar el vehículo y llegar seguro a destino

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Son las seis de la mañana. El termo con café ya está listo, las mochilas apiladas en el maletero y los niños, medio dormidos, preguntan cuánto falta. La ruta hacia la nieve tiene ese encanto especial: el paisaje que se va transformando, el aire que se enfría de a poco, la ansiedad linda de saber que se acerca la nieve. Pero hay un detalle que muchas familias dejan para último momento, y que puede marcar la diferencia entre una escapada perfecta y un mal rato en plena carretera: el estado del auto.

 

Porque las bajas temperaturas, el hielo y las nevadas que aparecen sin avisar no perdonan. Y un vehículo que no está preparado para el frío puede convertir un viaje soñado en un dolor de cabeza, o algo peor.

 

Por eso, antes de repasar la lista mecánica, vale la pena tener claro algo: la revisión del auto cuida el motor, pero no puede anticipar el comportamiento del clima ni el de otros conductores en la ruta. Para eso existe un respaldo adicional, el Seguro de Accidentes Personales de Southbridge, que protege tu bienestar ante cualquier imprevisto en la ruta desde el primer momento.

 

El frío también pone a prueba a tu auto

 

Cuando el termómetro baja, no solo se abrigan las personas. Los componentes del vehículo también sufren cambios, y por eso la revisión mecánica antes de salir de viaje no es un trámite más: es el primer paso para manejar con tranquilidad.

 

Estos son los puntos que ningún conductor debería saltarse antes de subir a la cordillera:

 

· Líquido anticongelante, no agua: Si el radiador tiene solo agua, esta se expande al congelarse y puede dañar cañerías y motor. El anticongelante evita ese problema y asegura que el sistema funcione incluso bajo cero.

· Frenos en óptimas condiciones: En una carretera con hielo, frenar puede tomar el doble de tiempo que en pavimento seco. Revisar el grosor de las pastillas y el estado de los discos antes de salir es una de esas precauciones que no se negocian.

· Batería sin sorpresas: El frío extremo le pasa la cuenta a las baterías más antiguas. Si la tuya lleva más de tres años de uso, este es el momento de cambiarla: nadie quiere quedar detenido en una curva con poca visibilidad.

· Neumáticos con el dibujo correcto: Son el único punto de contacto entre el auto y el camino. La Comisión Nacional de Seguridad de Tránsito (CONASET) recomienda al menos 3 milímetros de profundidad, muy por sobre el mínimo legal de 1,6 mm, para evitar que el vehículo patine sobre el hielo. Y si el destino

son sectores altos de la cordillera, las cadenas no son opcionales: Carabineros puede fiscalizarlas y, si no las llevas, simplemente no te dejarán subir.

· Plumillas y luces que realmente cumplan su función: La neblina y la nieve pueden reducir la visibilidad en minutos. Limpiaparabrisas en buen estado y luces limpias y funcionando no solo te ayudan a ver el camino: ayudan a que otros conductores te vean a ti.

 

Para disfrutar la nieve, sin miedo

 

Al final, un viaje a la nieve debería recordarse por las fotos en la ladera, las manos heladas sosteniendo un chocolate caliente, la primera bola de nieve del año. No por un imprevisto en la ruta. Revisar el auto a tiempo —con calma, sin apuro— es, simplemente, la forma más simple de asegurarse que el único drama del viaje sea decidir quién va adelante para elegir la música.

 

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