Académica de la UAndes explica cómo se tienen que adaptar los recintos educacionales a alumnos con necesidades especiales
Un 42% de apoderados con niños en edad escolar afirman tener un hijo con alguna necesidades especiales, según un nuevo estudio de la Universidad de los Andes.
En entrevista con ‘Qué Hay De Nuevo’ tomamos contacto con Andrea Ramaciotti, directora de la mención de Inclusión Educativa de la escuela de Educación de dicha universidad, para abordar los resultados de este sondeo. Para la académica, los recintos educacionales han avanzado en inclusión respecto a las condiciones de los distintos alumnos, pero todavía falta por mejorar:
“Tal como los padres lo perciben, existe algún tipo de apoyo y hemos ido avanzando. Ha sido un camino difícil… Los colegios particulares han ido evolucionando y han contratado profesionales para atender esta situación. El problema es que los niños están en clases desde las 8 de la mañana hasta las 4 de la tarde. Necesitan una respuesta durante el día, entonces los padres sienten que todavía falta implementación. Falta que los profesores tengan más herramientas y más conocimiento para la sala de clases”.
Hoy en día nos enfrentamos a una realidad educativa distinta, desde alumnos neurodivergentes hasta aquellos que vienen de familias extranjeras y han vivido un contexto muy distinto al de nuestro país. Por eso, para Ramaciotti es necesario adaptar los métodos de enseñanza:
“El grupo que uno recibe es diverso. Siempre ha sido así… La apuesta ha sido planificar diversificadamente. Antes era la misma para todo el curso, ahora se busca dar otras oportunidades. Si tengo una clase sobre el sistema óseo, la idea no es trabajarlo solo con un libro, sino que pensar en la metodología que más le sirva a los distintos niños… Si un niño tiene problemas de lectura, no se le puede evaluar con un texto de 6 páginas… Si un niño tiene autismo, quizás no es buena idea hacerlo leer frente a todo el curso”.
La académica de la Universidad de los Andes reconoce que hay que implementar un trabajo conjunto entre apoderados, expertos y colegios, pero asevera que los recintos educacionales no pueden deshacerse del
“Es una responsabilidad compartida. Muchos niños con necesidades especiales necesitan apoyo por fuera, porque se requiere un trabajo muy especializado. Sin embargo, si tiene un tratamiento paralelo, la idea es que cuando llegue a la institución escolar, esta también se haga cargo ¿Qué saca un niño con tener un especialista si cuando llega a la sala de clases, se le enseña igual que a todos?”.