Columnas

Bienestar infantil en niños, niñas y adolescentes: ¿cuánto escuchamos a nuestras infancias para la toma de decisiones que impactan su vida cotidiana?

Imagen principal

Los indicadores internacionales muestran que el bienestar de niños, niñas y adolescentes enfrenta desafíos relevantes en Chile. El Report Card 20 de UNICEF Innocenti, publicado en mayo de 2026, que analiza el bienestar infantil en países de la OCDE y la Unión Europea, ubicó a Chile en el lugar 37 de 37 países en el ranking general de bienestar infantil, considerando dimensiones de bienestar mental, salud física y habilidades académicas y sociales. 

Entre los principales hallazgos destacan que:

  • El 58% de los niños, niñas y adolescentes entre 5 y 19 años presenta sobrepeso, la cifra más alta entre los países analizados. 
  • Un 13% de los estudiantes de 15 años declara haber omitido comidas por falta de recursos económicos en el hogar. 
  • Un 62% de los adolescentes de 15 años en Chile reporta una alta satisfacción con su vida, frente al promedio de 72% del informe. Este indicador proviene de PISA 2022, la fecha de publicación del reporte no corresponde al año de recolección de todos sus datos.
  • Las diferencias de bienestar se profundizan según nivel socioeconómico, reflejándose en salud, educación y bienestar subjetivo. 

Para los especialistas, estas cifras evidencian que el bienestar infantil no puede entenderse únicamente desde indicadores económicos o de cobertura de servicios. También es necesario conocer cómo los propios niños y niñas evalúan su calidad de vida, sus relaciones, su seguridad, sus oportunidades de participación y su satisfacción cotidiana. En este contexto, surge una pregunta clave: ¿estamos escuchando realmente a las infancias cuando diseñamos políticas y programas orientados a mejorar su bienestar?

 

Aporte desde la academia

La academia ha desempeñado un rol relevante en la generación de evidencia sobre bienestar infantil y participación de niños y niñas. Desde la Universidad Santo Tomás, el trabajo desarrollado por el Dr. Javier Torres busca contribuir a una mejor comprensión del bienestar de niños, niñas y adolescentes, especialmente en contextos escolares, mediante investigaciones sobre bienestar subjetivo y trayectorias educativas. 

Las investigaciones impulsadas en esta área han permitido relevar la importancia de considerar a los niños como actores sociales capaces de expresar opiniones, experiencias y necesidades que pueden enriquecer el diseño de programas, proyectos y políticas públicas. Asimismo, la evidencia demuestra que incorporar la perspectiva de niños, niñas y adolescentes aporta información relevante para diseñar y evaluar decisiones. La escucha debe ir acompañada de una explicación sobre cómo se considerarán sus opiniones y de un seguimiento de los acuerdos.

Para los especialistas, uno de los principales riesgos es continuar evaluando el bienestar infantil exclusivamente desde la mirada adulta. La falta de espacios de escucha puede dejar fuera experiencias y necesidades relevantes para el diseño de programas, acciones y políticas públicas. Por ello, conviene recoger sistemáticamente la opinión de niños, niñas y adolescentes, considerar lo expresado y explicar las decisiones adoptadas.

Por ello, los expertos plantean la necesidad de avanzar hacia una cultura de escucha activa, donde familias, escuelas, comunidades e instituciones públicas incorporen sistemáticamente la opinión de las infancias en las decisiones que impactan su vida cotidiana.

Escuchar a niños, niñas y adolescentes permite reconocer sus experiencias y ejercer su derecho a ser oídos. Los adultos mantienen su responsabilidad de cuidado y deben explicar cómo consideran esas opiniones en las decisiones.