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Aumento de diagnósticos de autismo en niños: ¿Cuál es la importancia de una intervención temprana?

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Los diagnósticos de autismo han aumentado de manera importante durante las últimas décadas. Sin embargo, este crecimiento no necesariamente significa que exista un aumento equivalente en la prevalencia real del autismo. La literatura especializada apunta a una combinación de factores: ampliación de los criterios diagnósticos, mayor conocimiento entre profesionales y familias, mejor acceso a evaluaciones y una mayor capacidad para identificar casos que anteriormente podían pasar inadvertidos.

La OMS destaca que las características del autismo pueden detectarse durante la primera infancia, aunque muchas personas siguen recibiendo su diagnóstico mucho más tarde.

En Chile, el Ministerio de Salud señala que la mayoría de los niños y niñas son diagnosticados después de los cuatro años, pese a que es posible realizar una identificación confiable alrededor de los dos años. Esto abre una pregunta relevante: ¿cómo pasar de un modelo que identifica el autismo cuando las dificultades ya son evidentes a uno que permita detectar tempranamente las señales de alerta y activar apoyos oportunos?

En cuanto a la importancia de la detección temprana, se señala que no busca “etiquetar” al niño, sino comprender sus necesidades y entregar apoyos adecuados a su desarrollo. Una identificación oportuna puede permitir:

  • Acceder antes a intervenciones y apoyos especializados.
  • Favorecer el desarrollo de habilidades comunicativas y sociales.
  • Entregar herramientas a padres, cuidadores y educadores.
  • Identificar necesidades asociadas, como dificultades de lenguaje, sueño, alimentación o regulación conductual.
  • Adaptar tempranamente los espacios educativos.
  • Evitar que las dificultades sean interpretadas simplemente como problemas de conducta o falta de estimulación.
  • Reducir el impacto que un diagnóstico tardío puede tener sobre el niño y su familia.

En este contexto, la Academia Americana de Pediatría plantea que la identificación durante la etapa de los primeros años permite iniciar intervenciones tempranas que pueden influir positivamente en los resultados del desarrollo.

En el plano nacional, nuestro país tiene un desafío particularmente relevante: no basta con aumentar la cantidad de diagnósticos; es necesario reducir las brechas entre la sospecha, el diagnóstico y el acceso efectivo a apoyos.

El MINSAL ha establecido protocolos para la detección, derivación y seguimiento de niños, niñas y adolescentes en el marco de la Ley de Autismo. Estos instrumentos reconocen que las características del autismo pueden observarse desde edades tempranas.

¿A qué señales deberían estar atentos padres y cuidadores?

Es importante enfatizar que una señal aislada no significa que un niño tenga autismo. La evaluación debe considerar el desarrollo global y ser realizada por profesionales capacitados.

Entre las señales que pueden justificar una evaluación se encuentran:

Comunicación

  • No responder consistentemente cuando se le llama por su nombre.
  • Presentar retrasos en el desarrollo del lenguaje.
  • Tener dificultades para utilizar gestos o señalar para compartir intereses.
  • Repetir palabras o frases de manera persistente.

Interacción social

  • Menor búsqueda de interacción con otras personas.
  • Dificultades para compartir intereses, emociones o atención con otros.
  • Menor utilización de contacto visual o gestos sociales, considerando que existe gran variabilidad individual.

Conductas e intereses

  • Movimientos repetitivos.
  • Intereses muy intensos o restringidos.
  • Malestar significativo frente a cambios en rutinas.
  • Respuestas sensoriales inusuales frente a sonidos, texturas, luces u otros estímulos.