Uso de pantallas durante la primera infancia: ¿Cuáles son los riesgos y oportunidades para el aprendizaje de niños y niñas?
Las tecnologías digitales forman parte de la vida cotidiana de niñas, niños y familias. Televisión, teléfonos, tabletas, videojuegos y plataformas pueden ofrecer información, comunicación, entretenimiento y oportunidades de aprendizaje. Sin embargo, especialmente durante la primera infancia, no basta con preguntar cuánto tiempo se utiliza una pantalla: también importa qué contenido ofrece, con qué propósito, con quién se utiliza y qué experiencias humanas puede estar desplazando.
Un metaanálisis publicado en JAMA Pediatrics en 2024 incluyó 100 estudios y 176.742 participantes y mostró que el contexto del uso (contenido, tipo de actividad, uso acompañado, televisión de fondo y uso del cuidador durante rutinas) se relaciona de manera diferente con resultados cognitivos y psicosociales.
En este sentido existe una diferenciación entre el uso pasivo de pantallas, donde el niño recibe principalmente contenido, como televisión o videos sin interacción significativa, y el uso de pantalla interactiva: en la que el niño actúa sobre el contenido: decide, responde, crea, resuelve o recibe retroalimentación. Esta diferencia no significa que todo uso interactivo sea beneficioso ni que todo uso pasivo sea dañino. El contenido, la edad, el propósito y el acompañamiento modifican la experiencia.
Una revisión publicada en Frontiers in Psychology preescolares encontró señales de una relación más desfavorable entre uso pasivo y atención, aunque la evidencia sigue siendo limitada y heterogénea.
A nivel global, la OMS recomienda evitar el tiempo sedentario frente a pantallas en menores de 2 años, y para los niños de 2 años establece un máximo de 1 hora diaria, siendo menos mejor. En tanto, la American Academy of Pediatrics también recomienda un uso muy limitado en los primeros años y enfatiza que, cuando se introduce, debe privilegiarse contenido de calidad y acompañamiento de los padres.
En el caso chileno, la Ley 21.801 prohibió el uso de dispositivos móviles electrónicos de comunicación personal (como celulares, tablets personales y relojes inteligentes) durante la jornada escolar en establecimientos de educación parvularia, básica y media. Sin embargo, en el hogar la situación es distinta: de acuerdo a una encuesta desarrollada por el Centro UC de la Familia y la Escuela de Trabajo Social, el 67% de los consultados admite que los niños y niñas se exponen diariamente a las pantallas de los teléfonos celulares. El 49,5% reconoce que pasan expuestos a pantallas más de media hora al día, superando lo que la literatura especializada internacional recomienda para los más pequeños. El 56% comenzó a exponerse entre los 1 y 3 años.
La muestra detalla que el 25% de los padres y cuidadores admite que los menores están expuestos a las pantallas de 30 minutos a una hora diaria, superando el límite de media hora que la literatura especializada sugiere para los menores de 2 años. El 16% se expone entre una y dos horas, superando el máximo de una hora recomendado hasta los 5 años por la literatura especializada, que hace hincapié en que los adultos deben mediar en el acceso al contenido por parte de los pequeños. Y el 10% dedica más de dos horas al día a los dispositivos electrónicos.
Cabe destacar que la Subsecretaría de Educación Parvularia puso a disposición en 2026 la orientación Infancias y pantallas: guía para cuidar los vínculos, documento con foco en las comunidades educativas y familias, y que pone en centro la importancia de las interacciones y los vínculos durante los primeros años de vida. Enfatiza cómo las interacciones cotidianas, en contraposición al uso de pantallas, son relevantes, dado que la evidencia científica destaca que el desarrollo infantil es un proceso integral que involucra múltiples dimensiones (cognitiva, social, emocional, física), que se nutren a través de las interacciones cercanas y sensibles que ocurren en el día a día. Este organismo además ha incorporado algunas recomendaciones en cuanto al uso de tecnologías, por ejemplo, lanzo la APP Contigo juego y aprendo, que pone a disposición de las familias y equipos pedagógicos contenidos para promover el desarrollo y bienestar integral de niñas y niños. Cuenta con recursos educativos y orientaciones, con especial foco en el juego como motor de los aprendizajes y la promoción de la lectura.
Riesgos y oportunidades del uso de tecnología o pantallas:
Existen estudios que ponen de manifiesto que aquellos niños que dedican demasiadas horas al día a estar en contacto con tabletas, móviles o televisión tienen niveles más bajos de mielina, sustancia permite que la conectividad neuronal y su velocidad sean adecuadas. En niños que emplean más tiempo del debido a los dispositivos electrónicos se ha encontrado una disminución de mielina, lo que hace que la velocidad de procesamiento cerebral sea significativamente más lenta.
Asimismo, el uso excesivo o a temprana edad de pantallas puede afectar la concentración y la capacidad de frenar impulsos, generar problemas de lenguaje y atención, dificultad para socializar y trastornos de conducta y sueño.
Sin embargo, la tecnología también puede entregarnos oportunidades para potenciar aprendizajes y áreas de desarrollo siempre y cuando las utilicemos bien. En este sentido, dentro de los aportes del uso de tecnología en niños, según la neurociencia, tenemos:
• Flexibilidad cognitiva: Los juegos interactivos orientados a resolver problemas fomentan el pensamiento crítico y la estrategia.
• Funciones ejecutivas: Estimulan la memoria de trabajo y la capacidad de planear o tomar decisiones si el contenido es de alto valor educativo.
• Herramienta de apoyo: Facilitan el aprendizaje guiado por adultos y potencian habilidades específicas en niños en edad escolar.