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Salud bucodental de los chilenos: ¿Es un problema de salud pública?

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La salud bucodental continúa siendo un problema relevante de salud pública en Chile. El propio Ministerio de Salud reconoce que las enfermedades bucales se encuentran entre las enfermedades crónicas más frecuentes y que su impacto no se limita a la boca: pueden afectar la alimentación, el bienestar y la calidad de vida. Además, su distribución está marcada por diferencias socioeconómicas, territoriales y de acceso a la atención.

En este contexto, el Plan Nacional de Salud Bucal 2021-2030 estableció como objetivo mejorar el estado de salud bucal de la población durante todo el curso de vida, con un enfoque de equidad. La estrategia contempla seis líneas de trabajo: promoción y prevención; servicios odontológicos; recurso humano; investigación y monitoreo; regulación y fiscalización; y financiamiento.

En el caso de los adultos existe un importante problema de pérdida dentaria. De acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Salud 2016-2017, 62,2% de las personas de 15 años o más presenta edentulismo parcial y 5% edentulismo total. Entre las personas de 65 a 74 años, las cifras aumentan a 79,8% de edentulismo parcial y 17,6% de edentulismo total. El Minsal señala además que los adultos de 35 a 44 años han perdido, en promedio, seis dientes, mientras que en el grupo de 65 a 74 años la pérdida promedio llega a 18 dientes.

El Plan Nacional de Salud Bucal plantea precisamente avanzar desde una mirada centrada en el tratamiento hacia una estrategia que fortalezca la promoción de hábitos saludables, prevención, detección temprana y acceso oportuno durante todo el curso de vida.

En el caso de la población infantil, existen señales más esperanzadoras: la prevalencia de caries entre escolares de primero básico ha disminuido respecto de 2007. Sin embargo, se evidencia que el promedio nacional oculta diferencias importantes según el nivel socioeconómico y el tipo de establecimiento educacional. En los establecimientos públicos, el 63% de los escolares presenta historia de caries, mientras que en los establecimientos particulares pagados la cifra alcanza un 29%. Además, aproximadamente un 41% de los escolares presenta una necesidad actual de atención por caries, lo que representa cerca de 90 mil niños y niñas de seis años.

La situación infantil debe entenderse dentro de un problema más amplio. El Plan Nacional de Salud Bucal muestra que las enfermedades bucodentales aumentan con la edad. Según los antecedentes epidemiológicos utilizados por el Minsal, la prevalencia de caries pasa de 17,5% a los 2 años a 70,4% a los 6 años, llega a 62,5% a los 12 años y alcanza 99,4% entre las personas de 65 a 74 años.

La brecha aumenta cuando se habla de neurodivergencia
Las brechas de acceso a la atención odontológica pueden ser todavía mayores cuando se habla de personas neurodivergentes. En particular, las personas autistas pueden enfrentar barreras asociadas a la comunicación, al procesamiento sensorial, ruidos, luces, olores, tiempos de espera y características propias del entorno odontológico. El Ministerio de Salud ha señalado la necesidad de adaptar la atención odontológica a las necesidades de las personas autistas, considerando aspectos como visitas de reconocimiento, adaptación progresiva, acompañamiento y adecuación del ambiente.

En este marco, el CFT Santo Tomás desarrolló el proyecto “El Gusto de Sonreír” que propone un abordaje integral de la experiencia odontológica de las personas autistas, contemplando diagnóstico odontológico, sesiones de tratamiento adaptado, entrega de kits de higiene y apoyos para el hogar, clínicas familiares de salud bucal y estrategias gastronómicas orientadas a abordar la selectividad alimentaria. De acuerdo a cifras propias de la institución, un 81,4% de las personas encuestadas señaló haber tenido experiencias negativas en la atención odontológica y un 25% indicó que nunca había asistido al dentista.

A través de un trabajo interdisciplinario entre las áreas de Educación, Salud Bucal y Gastronomía del CFT Santo Tomás Viña del Mar, la iniciativa busca generar experiencias de atención más accesibles y favorecer la autonomía, el bienestar y la calidad de vida de las personas autistas y sus familias.
De esta manera, el proyecto genera un impacto en dos dimensiones: contribuye al bienestar y la calidad de vida de las personas autistas y sus familias, y al mismo tiempo permite que estudiantes del CFT Santo Tomás desarrollen competencias profesionales en contextos reales, desde una perspectiva inclusiva e interdisciplinaria.