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Conservación y protección de las aves playeras en Chile: ¿Cuáles son los desafíos para evitar el declive de estas especies?

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Cada 6 de septiembre se conmemora el Día Mundial de las Aves Playeras, fecha instaurada en 2012 para promover la investigación, el monitoreo y la conservación de estas especies que conectan ecosistemas y territorios separados por miles de kilómetros.

Las aves playeras protagonizan una de las migraciones más extensas del reino animal: se desplazan entre sus zonas de reproducción en el Ártico y sus áreas de invernada en el hemisferio sur. Su supervivencia depende de que encuentren alimento suficiente y condiciones adecuadas durante distintas etapas de una ruta migratoria que puede involucrar varios países.

En este viaje, los humedales no son solamente lugares de paso, sino que para muchas especies son espacios críticos donde deben alimentarse durante meses y acumular las reservas energéticas necesarias para continuar su viaje y reproducirse. Proteger a estas aves supone también proteger los ecosistemas que sostienen sus ciclos de vida y comprender que una amenaza localizada puede tener consecuencias mucho más allá de las fronteras del territorio donde se produce.

En Chile, la Estrategia Nacional de Conservación de Aves (ENCA) 2021-2030 y el Plan de Acción para la Conservación de Aves Playeras en Chile buscan orientar y articular los esfuerzos de organismos públicos, sector privado, academia y comunidades para conservar las aves y sus hábitats en el país. Sin embargo, enfrenta un escenario crítico: cerca de la mitad de las poblaciones mundiales de aves playeras se encuentra en declive.

La ENCA fija el marco general de conservación para todas las aves del país frente a un conjunto de amenazas múltiples como son: degradación de ecosistemas, contaminación, actividades productivas no sustentables y crisis climática, mientras que el Plan de Acción baja ese marco al grupo más amenazado -las aves playeras-, articulando la gestión en tres escalas complementarias (sitios críticos, nacional y rutas migratorias) y desplazando el foco desde la protección puntual de especies hacia el manejo integrado de los ecosistemas y de la conectividad entre los sitios que estas aves utilizan a lo largo de sus ciclos de vida.

Humedal Bahía Lomas: un santuario clave para las Américas

Bahía Lomas es un humedal marino-costero ubicado en la boca oriental del Estrecho de Magallanes, en la costa norte de Tierra del Fuego. Es un área de importancia nacional e internacional para la biodiversidad, especialmente para aves playeras migratorias, siendo reconocida como sitio Ramsar en 2004 y Reserva Hemisférica de Aves Playeras en 2009. En 2020, fue declarado el primer Santuario de la Naturaleza de la región, consolidando su relevancia ecológica y su protección a largo plazo.

A este lugar llegan aves como el playero ártico (Calidris canutus rufa) y el zarapito de pico recto (Limosa haemastica), además de especies australes, como el chorlo de Magallanes o el pilpilén austral. Para todas estas aves este humedal es un sitio clave. La importancia de Bahía Lomas no se explica solamente por la cantidad de aves que concentra, sino por su posición dentro de una ruta migratoria de alcance continental. Durante cinco a seis meses del año, las aves playeras encuentran allí las condiciones necesarias para alimentarse y descansar antes de retomar un viaje de miles de kilómetros hacia sus zonas de reproducción en el Ártico canadiense.

En este contexto, la UST, a través de su centro de investigación Bahía Lomas, participa desde 2004 en el monitoreo del humedal, dando continuidad a una línea de investigación iniciada en 1982 por investigadores extranjeros. Por ejemplo, los censos aéreos de aves -desarrollados anualmente, con apoyo logístico de ENAP Magallanes- hacen posible el seguimiento de las poblaciones de aves que utilizan este territorio y la generación de información fundamental para evaluar su estado de conservación.
Ese trabajo de larga data acaba de aportar nueva evidencia sobre la situación de dos especies particularmente relevantes: el zarapito de pico recto y el playero ártico.

Un estudio publicado el 31 de agosto de 2026 en Ornithological Applications, con participación de investigadores e investigadoras del Centro Bahía Lomas, reconstruyó 26 años de monitoreo poblacional en Bahía Lomas, entre 2000 y 2025. Entregando información sobre tendencias poblacionales que resultan clave para la toma de decisiones de conservación con datos que habitualmente no están disponibles.