Crisis del jurel en Chile: consecuencias y oportunidades para la industria pesquera
La fuerte disminución de la presencia de jurel frente a las costas del Biobío está generando un impacto que va mucho más allá de la actividad pesquera. La menor disponibilidad del recurso amenaza la continuidad de operaciones industriales, el funcionamiento de plantas procesadoras y, especialmente, el empleo asociado a toda la cadena productiva.
Según medios regionales, en mayo el 80% de la flota industrial permanecía en puerto y las capturas alcanzaban apenas el 28% de la cuota anual, frente a un nivel cercano al 60% que normalmente se registra a esa altura del año. El sector estima que la actividad genera alrededor de 3.500 empleos directos en la región.
El fenómeno estaría asociado a condiciones oceanográficas anómalas, particularmente temperaturas del mar superiores a lo habitual, que estarían modificando la distribución del jurel. Por tratarse de un recurso migratorio, su desplazamiento puede afectar rápidamente a una industria cuya operación depende de encontrar concentraciones suficientes para mantener la actividad.
¿Por qué es especialmente relevante para la región del Biobío? La crisis llega en un momento particularmente complejo para el mercado laboral regional. El Biobío registró un 10% de desempleo durante enero-marzo de 2026, la tasa más alta del país y un punto porcentual por encima de la registrada un año antes.
A esto se suma el deterioro de la calidad del empleo. La tasa de ocupación informal llegó al 27%, con 196.117 personas ocupadas informalmente, un aumento de 9,6% en doce meses. El incremento estuvo fuertemente influido por la industria manufacturera y por trabajadores por cuenta propia.
El impacto no se limita a los barcos, Menos jurel significa menos materia prima para las plantas de procesamiento y, por extensión, menor actividad para empresas de transporte, logística, servicios portuarios, proveedores de insumos, reparación y mantenimiento de embarcaciones, frigoríficos y otros servicios. De hecho, las propias pesqueras advierten que una prolongación del fenómeno podría afectar especialmente a las plantas de proceso y los servicios asociados a la actividad .
Quizás el elemento más estructural de la discusión es que los recursos naturales no necesariamente permanecen donde históricamente se han encontrado. Si las temperaturas del océano y otros factores ambientales modifican la distribución de especies, las industrias construidas alrededor de un determinado recurso quedan expuestas a shocks que difícilmente pueden controlar.
El caso del jurel puede convertirse, en un ejemplo, de cómo el cambio de las condiciones ambientales obliga a repensar modelos económicos regionales basados fuertemente en recursos naturales.
La otra cara: una oportunidad para diversificar en la industria
La crisis del jurel puede ser entendida como una alerta sobre la necesidad de que Biobío avance desde una economía basada en actividades tradicionales hacia una estructura productiva más diversificada. La problemática puede abrir una discusión sobre una economía azul más diversificada, que incluya acuicultura, biotecnología marina, monitoreo oceánico, servicios tecnológicos para la pesca y soluciones asociadas a la adaptación al cambio climático.
La oportunidad no está necesariamente en reemplazar una pesquería por otra, sino en desarrollar un ecosistema económico alrededor del conocimiento y los servicios vinculados al océano.