Red Transformadora | Brechas de género en la producción científica: ¿Qué se requiere para avanzar hacia una mayor participación de mujeres en investigación?
En Chile, según datos de la 4ta. Radiografía de Género en Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación 2025, solo 38% de quienes investigan en las universidades son mujeres. Esto pone de manifiesto la subrepresentación femenina en un ámbito crucial para el desarrollo del país, y también la persistencia de desigualdades estructurales que limitan el acceso y permanencia de las mujeres como investigadoras.
Según el diagnóstico de la Política Nacional de Igualdad de Género en CTCI actualizada en 2024, sólo dos de cada diez personas que ingresan a carreras de ingeniería, industria y construcción son mujeres (21%), reduciéndose aún más en tecnología de la información y comunicación (12%).
Si bien existe paridad en el ingreso a pregrado y magíster en las universidades, se genera una brecha a nivel de Doctorado, que se va ampliando progresivamente a medida que se avanza en la jerarquización académica. En las universidades del Consejo de Rectores y Rectoras, esta brecha es de 78% hombres v/s 22% mujeres en el profesorado titular, cifras que son muy similares en todo el sistema universitario (Fuente: Política Nacional de Igualdad de Género en CTCI, actualización 2024).
¿Cómo se explica esta brecha en investigación?
Una de las causas que explica esta situación es que, al igual como ocurre en otras áreas de trabajo, las mujeres que investigan en educación superior también cargan con el cuidado, no solo en términos familiares -hijos/as, padres/madres, entre otros- sino que ese cuidado se extiende a la vida universitaria, destinando más horas, por ejemplo, al acompañamiento y gestión estudiantil que, aunque relevante, no son valorados de la misma manera que la producción científica. Según la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo (ENUT 2023), las mujeres destinan un 44% de su jornada diaria al trabajo no remunerado, frente al 29,4% de los hombres. Esto termina afectando sus trayectorias académicas.
A esto se suman diferencias en acceso, permanencia y liderazgo, configurando una estructura que limita las posibilidades de que más mujeres lideren el desarrollo científico. No por falta de capacidades, sino por condiciones desiguales.
¿Qué problemática genera que haya menos mujeres participando en la producción de conocimiento?
Al haber menos mujeres investigando, hay menos posibilidades de identificar y visibilizar las desigualdades de género en diferentes contextos y disciplinas, problemas que a menudo son ignorados o subestimados, porque la investigación ha sido tradicionalmente abordada desde una visión androcentrista.
En este contexto, la investigación con enfoque de género toma un rol muy necesario porque:
· Favorece la inclusión y efectividad de las políticas públicas, al identificar necesidades específicas de diferentes grupos de personas.
· Contribuye a la promoción de la equidad de género, ayudando a desmantelar estereotipos y normas que perpetúan la discriminación y la violencia.
· Enriquece el conocimiento científico al incluir perspectivas diversas, a través de voces y experiencias de diferentes personas.
· Promueve la participación activa de mujeres y otros grupos de la diversidad en la ciencia, lo que puede cambiar la dinámica de poder en la investigación.
· La diversidad en la investigación y el enfoque de género, pueden fomentar la innovación y creatividad, al permitir que se aborden problemas desde múltiples perspectivas.