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Cambio climático y eventos extremos: ¿Cómo se adaptan las comunidades?

En pocos días, Santiago ha enfrentado dos episodios que han puesto el tema en la conversación pública. Primero, un aluvión en San Carlos de Apoquindo, en Las Condes, que arrastró autos y buses y dejó seis heridos y más de 2.000 viviendas con daños. Cinco días después, una tormenta eléctrica con granizo, inusual en plena primavera, desbordó la ciudad: el Senapred decretó alerta roja para la Región Metropolitana, hubo calles, oficinas y viviendas inundadas, cerca de 22.000 hogares quedaron sin electricidad y la Dirección Meteorológica de Chile clasificó de forma preliminar como un tornado de categoría EF0 el fenómeno registrado en un terminal de buses de Estación Central.

Según algunos datos, durante la jornada cayeron cerca de 20 milímetros de agua en aproximadamente dos horas y media, con sectores como Independencia y Providencia que recibieron alrededor de 18 milímetros en solo una hora. Los especialistas coinciden en que estos fenómenos no tienen una sola causa. El calentamiento global intensifica los procesos meteorológicos, en un contexto marcado por el fenómeno de El Niño dieron lugar a una tormenta eléctrica de una magnitud pocas veces vista antes en Santiago.

Chile es especialmente vulnerable a este escenario: cumple siete de los nueve criterios de vulnerabilidad definidos por la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, entre ellos contar con áreas costeras de baja altura, ecosistemas montañosos y territorio susceptible a desastres naturales. En ese contexto, la Ley Marco de Cambio Climático estableció el marco jurídico para adaptarse, con el fin de reducir la vulnerabilidad y aumentar la resiliencia ante los efectos adversos del cambio climático. Para ello creó instrumentos como el Plan Nacional de Adaptación y planes sectoriales de adaptación para los sectores más vulnerables, además de planes de acción regionales y comunales.

Los planes de adaptación del país entienden el riesgo como la combinación de tres factores: la amenaza, la exposición y la vulnerabilidad. Aunque la amenaza climática no se puede controlar, sí es posible actuar sobre dónde y cómo se ocupa el territorio y sobre qué tan preparadas están las comunidades. La adaptación no solo implica mejoras de infraestructura, también requiere medidas de prevención como el monitoreo meteorológico e hidrológico y los sistemas de alerta temprana, junto con una planificación territorial que evite ocupar sectores expuestos al peligro, entre otras medidas.

La adaptación en las comunidades costeras: el caso de la pesca artesanal

Las comunidades costeras enfrentan desde hace años eventos extremos como marejadas y El Niño, que el propio Estado reconoce como amenazas crecientes para los ecosistemas marinos y para quienes dependen de ellos. La pesca artesanal es considerada uno de los sectores más vulnerables al cambio climático. Para estas comunidades, los eventos extremos tienen efectos concretos, como la reducción de los días de operación de las embarcaciones menores, daños en las caletas y la pérdida de desembarque, que en muchos casos es su principal fuente de ingresos.

Desde la pesca artesanal hasta las ciudades, la adaptación plantea desafíos comunes: gobernanza y coordinación entre instituciones y comunidades, información y alertas oportunas, y una planificación que se anticipe en vez de reaccionar. El reto, entonces, es que lo aprendido en un territorio o sector pueda traspasarse a otros, y que los hechos de estos días no se interpreten como episodios aislados, sino como una señal de la necesidad de prepararnos.

Doctorado en Conservación y Gestión de la Biodiversidad y su vínculo con el cambio climático

El Doctorado en Conservación y Gestión de la Biodiversidad de la UST es un programa orientado a formar investigadores e investigadoras capaces de abordar problemas ambientales desde una perspectiva transdisciplinaria, que integra dimensiones ecológicas, legales, éticas y sociales. Se estructura en las líneas de Ecología y Biodiversidad, y Conservación y Gestión Ambiental (gobernanza, planificación, legislación y dimensiones humanas). Mantiene un vínculo activo con el Centro de Investigación e Innovación para el Cambio Climático, cuyos ejes de acción se articulan con las líneas de investigación del programa, y colabora con el Centro Austral Biotech y el Centro Bahía Lomas.

Su cuerpo académico incluye especialistas en cambio climático en el océano, impactos del cambio climático en sistemas acuáticos, estresores ambientales en ecosistemas marinos, modelamiento de la respuesta de la biodiversidad y planificación espacial y servicios ecosistémicos.