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Actividad económica cae durante cinco meses seguidos: ¿estamos ante el inicio de una recesión?

La actividad económica en Chile completó en mayo su quinto mes consecutivo de deterioro, según informó el Banco Central a través del Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec). El indicador registró una caída de 0,9% respecto a igual mes del año anterior, resultado que, si bien fue menos severo que lo anticipado por buena parte de los analistas privados —que proyectaban retrocesos entre 1,3% y 1,6%—, confirma una tendencia de debilitamiento que ya comienza a generar preocupación entre los economistas. En términos desestacionalizados, la contracción fue de 0,2% respecto del mes anterior y de 0,7% en doce meses.

El resultado estuvo determinado principalmente por la minería, cuya producción cayó 11,6% en el mes, en línea con el desplome de 7,5% que había registrado días antes el Índice de Producción Industrial del INE, la baja más profunda en nueve años. La producción de bienes en su conjunto retrocedió 4,7% anual, mientras que la industria manufacturera también mostró un retroceso asociado a una menor elaboración de productos pesqueros. En contraste, el comercio creció 0,8% interanual, impulsado por el segmento minorista y automotor, y los servicios aumentaron 1,0%, explicado principalmente por el desempeño de salud y educación.

Más allá de la cifra puntual, lo que preocupa a los especialistas es la persistencia del deterioro. Con cinco caídas interanuales consecutivas, comienza a instalarse la posibilidad de una recesión técnica, entendida como dos trimestres seguidos de contracción en términos desestacionalizados. A este panorama se suma que la tasa de desocupación se ubicó en 9,4% durante el trimestre marzo-mayo, el nivel más alto en cinco años, reforzando la lectura de una economía que, más allá de factores puntuales en sectores como la minería o la pesca, empieza a mostrar signos de menor dinamismo generalizado en comercio y servicios.

El debate económico de los próximos meses se centrará en determinar si este deterioro responde a factores transitorios y sectoriales —como las limitaciones en la producción de cobre o las condiciones climáticas que han afectado la disponibilidad de biomasa de pescado— o si, por el contrario, refleja una debilidad más estructural de la economía chilena. En ese contexto, cobra relevancia la mirada experta sobre las perspectivas de crecimiento para lo que resta de 2026 y sobre las señales que debiera seguir el país para evitar que la desaceleración se profundice.