El primer ministro italiano Silvio Berlusconi, desconoció el fallo del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, por lo que mantendrá los crucifijos en las salas de clase, lo que por ese organismo era considerado discriminatorio con otras religiones.
Berlusconi dijo que esta decisión judicial “no es respetuosa con la realidad”.
Destacó que la religión católica es parte de las tradiciones de ese pueblo.