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Los Imperdibles de Loreto Aravena

“Los Imperdibles”

I.Cuatro lugares donde ir a comer ostras
1. Oporto Steak Bar. Cuando este restaurante de Isidora Goyenechea se
remodeló el año pasado, el restaurante Oporto Steak Bar habilitó al lado
derecho de la entrada, un bar de ostras. Ahí las tienen en una piscina y se
pueden pedir naturales o de una forma que aunque faltan un par de días
para ponerla formalmente en la carta, se puede llegar a pedir igual: ostras y
mariscos nitrogenados, preparados con arte.
Los prepara un entendidísimo en maricos y pescados, Luis Ocsas, que trabajó
en el Ox, Puerto Fuy y Sinia, y lo que hace él es echarle veciche de corvina a una concha de
ostras, encima la ostra, una lengua de erizo, un camarón y coulis de palta. Sazonado a la
perfección.
Todo eso se sirve en un pocillo de piedra, y nitrogenado, para que llegue ultra fresco hasta el
paladar.
Clave es la ayuda del maitre. Para saborear todo lo metálico de las ostras, un vodka es ideal
para abrir las papilas gustativas. Hay uno holandés, el Retel One, un destilado de papa que
es muy puro, ideal para tomarlo solo. Otro de los buenos acompañantes de ostras es el
whisky ahumado, un Ardbeg, que viene de una isla de Escocia y tiene un intenso sabor
ahumado.También se puede acompañar con una copa de espumante o un sauvignon
blanc.
Dónde: Isidora Goyenechea 3477 Tel: 942838028 Horario: Lunes a viernes
12.30 PM a 11 PM. Sábado 1 PM a 11 PM. Domingo, 11.30 AM a 4 PM.
2. De Patio. En este restaurante del joven Benjamín Nast -que llegó desde Europa en 2016 con toda la experiencia del Dos Palillos de Barcelona- no se comen las ostras como en cualquier lugar. Porque al ser la suyo cocina vanguardia y con una preocupación particular de parte del chef de alcanzar el “umami”, el quinto sabor. Y lo cumple con los “taquitos médula y ostras”, un plato que se pide como aperitivo: son cuatro lechugas cortadas redondas y perfectas, y que se rellenan con la médula (que viene asada a la parilla, ¡una delicia!), las ostras, crutones y una ensaladita de cebolitas morada, perejil y vinagreta. Es una explosión de sabor en la boca y se siente así porque la mezcla de la grasa de la médula con la ostra, logra el umami natural.
Hay que maridarlo con un vino Tarambano, un ensamblaje de syrah con cabernet que funciona a la perfección con esta creación de Nast.

Dónde: Av Vitacura 3520 Teléfono: 232450340 Horario: Martes a sábado,
de 12.30 PM a 3 PM y de 7.30 PM a 11 PM.
3. Europeo. Hace un año que este restaurante -que nació hace 17 años como
un restaurante de alta cocina y mantel largo en Av. Alonso de Córdova- viene
renovando su imagen, con una terraza que abre a la hora de almuerzo y una
barra que se habilita los últimos miércoles de cada mes, El Jardín Secreto, al
fondo del local, donde se hacen cocteles especiales, se come a la carta y
hasta hay un Dj pinchando música.
Por qué elegí este lugar? Porque ahí sus menú de degustación a la hora de
almuerzo, con entrada, fondo y café ahora cuesta 9,900 y eso da espacio para
pedirle antes unas ostras que pueden pedirle de media docena o una docena
completa (11.500).
Son unas ostras son muy elegantes. Vienen sobre mucho hielo y aunque es
un producto que podría bastar por sí solo, ahí el chef Francisco Mandiola
prepara tres salsas para acompañarlas, que son una delicia: una es con
pepino, manzana, limón; la otra una especie de mignonette y la tercera de
limón-merken. Equilibran perfecto el sabor metálico de la ostra.
Dónde: Av Alonso de Córdova 2417 Teléfono: 222083603 Horario:
4. Ostras Bilbao. Están desde 1981 en la esquina de Bilbao con Amapolas y
diría que son los mejores proveedores de Santiago. De hecho, trabajan con
varios restaurantes (el mismo Oporto), el Jumbo y varias banqueteras. Es
toda una experiencia ir a comprarlas, porque las ostras están ahí en piscinas,
las abren ahí mismo y con buenos los precios. El mínimo que se puede

comprar con 30 ostras, que de tamaño mediano, cuesta alrededor $ 210 cada
una. O sea, las 30 son un poco más de $ 6.500. También tienen delivery.
Su dueño, Arturo Valenzuela, las trae desde Chiloé, puntualmente del sector
del Faro Corona, en Ancud, zona de la que es un gran conocedor.
Entrar a sus tiendas es como entrar a una caleta en medio de la ciudad,
porque al tener ahí mismo las piscinas desde donde sacan las otras frescas,
se siente ese agradable olor a playa.
Tienen otra sucursal en Las Condes, pasado al Tavelli donde también hay
delivery.
Donde: Bilbao 2946 Teléfono: 222257458 Horario:Lunes a sábado, de 10 AM
a 10 PM. Domingos y festivos: de 10 AM a 9 PM.
II. Día del Encuentro de Dos Mundos.
Vamos al rescate de las tradiciones ancestrales del país en este día que se
conmemora el descubrimiento de América.
1.Chharqu. A principios de año, en la calle constitución, abrió un bar con
cocteles ancestrales, es decir, inspirados en sabores o ingredientes que usa la
cultura aymara, mapuche, huilliche, pascuense: sabores que recorren Chile
de norte a sur. Está arriba del conocido restaurante Peumayén y detrás está
la premiada bartender Michelle Lacoste, quien es la que diseñó la coctelería
de autor que se consume en este espacio como un salón que es
esencialmente un bar.
El primer tiempo de este menú, es mapuche, con un cóctel que lleva
espumante, alcaparra, flor de sauco, jengibre y limón, y que se
acompaña con una pequeña tapa que es un pan con hongos y una salsa
verde hecha con cebolla,  cilantro y merkén.
El segundo tiempo es un trago rapa nui preparado con vodka, jugo
tomate, crema de coco, pepino, limón y pimienta, y maridado con un
pan pascuense hecho con plátano, el poe, bien dulzón y que arriba trae
un pejerrey y una ensalada de tomate con pepino y coco.

Y el tercero, es de inspiración aymara, con un cóctel hecho con pisco,
papaya y un toque de limón, y maridado con un pancito que arriba lleva
conejo y quinoa.
Hay un cuarto que es de inspiración oceánica que es un negroni -coctel amargo preparado
con gin y vermout a partir de un vino bien marino, o sea mineral- y viene con hielo con conchita de
mar y dejo salado. Acompañado con pejerrey frito en harina tostada.
Puedes pedir a la carta, milcao relleno con achagual, una hierba super cítrica.
El menú cuesta $ 31.900.

Dónde: Constitución 134 Reservas: en la web de salonchharqu.cl Horario:
Martes a jueves de 6.45 PM a 2 AM. Viernes y sábado de 6.45 PM a 3 AM
3. Café Mapuche del Tirso de Molina. En el segundo piso del Mercado Tirso
de Molina, está este café atendido por señoras mapuche. Ellas abren de
jueves a sábado muy temprano para ofrecer desayunos bien generosos, con
sopaipillas mapuche -que son más gruesas y blandas-, tortillas con
chicharrones y pan amasado con paila de huevos ($ 2.000).
Y durante el día ofrecen almuerzos con sabores bien caseros, el charquicán
de cochayuyo que, a diferencia del tradicional, es más "caldoso" y generoso
en verduras (cuesta $ 3.500), y más sabores de su cocina, como un guiso de
verduras con quinoa, y hasta un pullmay mapuche, un contundente caldo
"levanta muertos", que trae choritos, almejas y longanizas ($ 5.000). Tienen
para la tarde una torta de manjar-nuez hecha con harina de piñones.
Dónde: Artesanos 750 Teléfono: 957349292 Horario: Jueves y viernes, 9.30
AM a 5.30 PM. Sábado y domingo, 9.30 AM a 6.30 PM.
3. La platería de Celeste Paineman
Empezó de 2010 en la Feria UC y de a poco se fue haciendo conocida. Ella
aprendió el trabajo de orfebre de su hermano mayor, un platero que conocía
por herencia todas las técnicas y la forma de trabajar la plata. Celeste armó
tu propio taller, Akucha, y se dedicó a potenciar una línea tradicional de
joyería (con lo típicos chaguay, aros, y prendedores). Pero también desarrolló

una línea más moderna y contemporánea que ahora la hace viajar a otros
países como Berlín y Jerusalén.
Con Akucha fue al rescate de las tradiciones ancestrales mapuche,
porque aunque creció en la ciudad y su familia se enfocó en la
gastronomía internacional (con un restaurante en Barrio Brasil) ella
quedó muy marcada por las tradiciones que mantuvo su mamá: de hecho
a los cinco años vino su abuela Antonia desde Lautaro a Santiago a
perforarle sus orejas y entregarle sus primeros chaguays (aros).
Algo que es todo un rito de iniciación y se come cordero y se pasa toda
una joranda de fiesta. Ahí los abuelos traspasan sabuduría.
Primero fue artesana y luego orfebre, platera, técnica que apredió de su
hermano mayor, con todas las técnicas ancestrales y su simbología, y
que hoy la tiene como una joyera reconocida a nivel nacional e
internacional en la elaboración de joyas de la línea tradicional y otras
con toques más contemporáneos.
Trabaja la plata de 950 en anillos con piedra (Iwelku), hechos con una
piedra gris horadada que es de la zona de su familia en la precordillera, y
que para su gente tiene poderes mágicos; el collar negro (Llef-Llef) y
su prendedor de plata. E infaltables son sus chaguayes (entre $ 25.000
y $ 40.000) y sus piezas como los colgantes llamado Pichipillan, que son
talismanes protectores.
Ojo, que hace anillos de matrimonio a pedido y mates de plata.

Dónde: Catedral 2201 Teléfono: 978085574 Horario: Lunes a sábado 10 AM
a 12 AM.

III. Documentales de músicos de Netflix
1.Lady Gaga llamado Five Foot Two, esta cinta muestra a una ícono del pop
de los últimos tiempos, en una faceta de pleno cambio, de un estilo
alambicado y excéntrico a una mujer más reposada y sencilla, que le canta a

su tía Joanne, que murió de lupus siendo muy joven. El documental deja ver
la soledad que siente por sus decepciones amorosas, parte de sus
inseguridades pese a ser una gran artista y una cantante aquejada pro
fibromialgia que necesita parar después de años de una carrera
perfeccionista.
2. Quincy Jones. Se llama Quincy y es un documental tributo dirigido por su
hija, Rashida Jones -nacida de su matrimonio con la actriz Peggy Lypton- y va
mostrando los hitos de este gigante de la industria musical, el arreglador, el
compositor y productor de los álbumes más importantes de Michael Jackson.
A través de imágenes interesantes, y de entrevistas al propio Jones, relata
también aspecto de su infancia y de cómo los contratiempos de la pobreza lo
convirtieron en el músico al que le rinden pleitesía desde Paul McCartney,
Bono y Barack Obama hasta Dr. Dre.
Fue sólo en septiembre de este 2018 que Netflix estrenó un documental
que le rinde homenaje a uno de los compositores y productores
musicales más brillantes del siglo XX, el norteamericano Quincy
Jones, ya de 82 años.
Y fue su hija, la actriz Rashida –quien es fruto de la relación del músico
con la la bella Peggy Lipton- la que se lanzó a codirigir este
documental de dos horas.
Pero más que entregar inéditas revelaciones sobre su biografía, la
cinta lo tributa recordando los hitos más importantes de su carrera al
ritmo de Stomp! de The Brothers Johnson, al principio de la cinta.
El documental recurre a las entrevistas en primera personas y
narraciones en off del mismo Jones. Es un una de ellas en la que
cuenta cómo fue vivir en el Chicago de La Gran Depresión, o cómo
fue cuando su madre desapareció de su vida a los 7 años luego de que
la internaran por esquizofrenia.
Trasladado a Seattle por su padre, quien los sacó a él y a su hermano de
la vida de las calles y las pandillas, es allá donde Quincy se encuentra
con la música y donde aprende a tocar varios instrumentos, entre ellos la
trompeta.

Con ésta en mano recorre varios clubes de jazz y logra viajar en los 5o a
Nueva York y empezó a escribir, arreglar. Allá conoce a Thelonius
Monk, Charlie Parker, Billie Holiday, Miles Davis y cuando se hizo
un férreo amigo de Ray Charles.
El documental se detiene unos pocos minutos más en la cercanía que
logra con Frank Sinatra, de quien se convierte en su arreglista musical
sino también en su amigo, uno al “La Voz” defendió de la discriminación
por su color de piel.
Otras tantos minutos más le dedica a los éxitos que cosecha como
productos de los álbums de Michael Jackson habla (Off the
Wall, Thriller y Bad).
Al principio del rodaje se le ve como es: un octogenario que aún le
cuesta parar con una agitada vida, al que todos aman (desde Paul
McCartney hasta Bono) y al que le gusta beber vodka. Y también, al
que le gustan demasiado las mujeres.
Y es es ritmo el que le juega malas pasadas y que se muestran en el
documental: como cuando llega al hospital luego de sufrir un coma
diabético y como cuando debe ser operado de coágulo que casi lo
mata.
Con 70 años en industria musical, Quincy cosechó mayoritariamente
éxitos (decenas de Grammy), algo que no se puede decir de sus
matrimonios, que fueron en total tres, sin contar que estuvo emparejado
al final con Nastassja Kinski.
Ojo con la escena en que Ray Charles le rinde homenaje, misma
ceremonia en que Barack Obama lo aplaude con fuerza. Cuesta
contener la emoción.

Descargar  :  Loreto Aravena   12-10-2018

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